Diego Luna cuestiona la rentabilidad del discurso de odio contra migrantes
El cineasta presenta su nueva película, 'Ceniza en la boca', reflexionando sobre la estigmatización del fenómeno migratorio en el contexto actual.

El cineasta y productor mexicano Diego Luna presentó hoy su más reciente proyecto cinematográfico, 'Ceniza en la boca', cinta que formó parte de la programación en la reciente edición del Festival de San Sebastián. Durante el encuentro con los medios, el actor mexicano abordó la creciente tensión global frente a la migración, señalando que los discursos de odio han encontrado un terreno fértil al ser utilizados como herramientas de rentabilidad política y mediática.
Luna sostiene que el miedo es un recurso frecuentemente explotado para captar atención y dividir a las sociedades, dejando de lado la complejidad humana de quienes se ven obligados a abandonar sus lugares de origen. Según el cineasta, la narrativa contemporánea tiende a simplificar el fenómeno migratorio para convertirlo en una moneda de cambio electoral, ignorando los factores estructurales que impulsan el desplazamiento de personas en diversas regiones del mundo.
La película, que llegará a las salas de cine este viernes, busca poner rostro a las historias que usualmente se pierden entre las cifras y las polémicas políticas. A través de un enfoque documental, el largometraje invita al espectador a cuestionar las percepciones sobre la movilidad humana y el impacto que tienen las narrativas de rechazo en la vida cotidiana de las comunidades migrantes.
El estreno nacional se realiza en un momento en que el debate sobre las políticas migratorias y la gestión de fronteras mantiene una alta relevancia en la agenda pública de múltiples naciones. Diego Luna ha enfatizado que el cine debe funcionar como un espacio de empatía, capaz de confrontar las posturas que buscan normalizar la discriminación en nombre de la seguridad o la estabilidad nacional.
Con este lanzamiento, el también activista reafirma su compromiso con la creación de contenidos que abren el diálogo sobre problemáticas sociales vigentes. La expectativa en torno a la obra es alta, pues se espera que el mensaje del actor contribuya a una reflexión profunda sobre cómo los discursos de odio afectan la cohesión social y el respeto a los derechos humanos en el siglo XXI.


